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Minibasquet en el Club Olimpo

Minibasquet FBB Olimpo

Todo arranca en el minibásquet. Ahí no solo se forman jugadores, sino también el amor por este deporte. Por eso, desde la FBB arrancamos un recorrido por los clubes de la Provincia para conocer cómo se vive esa etapa en cada rincón del básquetbol bonaerense.

Minibasquet en el Club Olimpo

La primera parada de este recorrido es Bahía Blanca, la capital del básquetbol bonaerense, en uno de sus clubes históricos: Olimpo. Ahí conversamos con Facundo Durando, entrenador de minibásquet, sobre cómo se vive el día a día de los más chicos en el club aurinegro.

“Lo primero que se trabaja es el compañerismo y la amistad. Que se sientan parte de todo, de los entrenamientos, de los partidos. Más allá de ganar o perder, que se lleven un lindo recuerdo de esta etapa que les va a quedar para toda la vida”, cuenta Durando.

Esa filosofía se traduce en la rutina semanal. Los entrenamientos arrancan con una entrada en calor de dribling y ejercicios de reacción, pensada para que los chicos que llegan de la escuela o de otras actividades se activen antes de meterse de lleno en el trabajo técnico. “Dribling, entrenamientos de tiro, circuitos de coordinación, para que los chicos, además de aprender a jugar, desarrollen esa motricidad que después van a aplicar tanto en los partidos como en los entrenamientos”, explica Durando.

Todos los días de entrenamiento cierran con un partido, pero los viernes tienen su propio ritual: ese partido se estira un poco más, algo que los chicos disfrutan especialmente. “Lo finalizamos con un partido, más que nada los viernes, que es el regalo para terminar la semana”, cuenta Durando.

El nivel del minibásquet bahiense también se hace sentir puertas adentro del club. “En Bahía Blanca, que ya sabemos que es la capital del básquet, el mini está muy desarrollado, muy completo: muchos equipos, hay inclusión, nadie queda afuera, hay partidos todos los fines de semana. Yo creo que a nivel país debe ser de los mejores que hay”, señala Durando. Hacia adelante, el entrenador ve un margen de crecimiento en las horas de entrenamiento semanal, un desafío común a varios clubes de la Provincia.

El femenino también gana terreno dentro del minibásquet de Olimpo, donde varias chicas ya forman parte de los equipos mixtos. “En la mayoría de equipos de mini hay mixto. En Olimpo contamos con cuatro chicas y buscamos seguir sumando”, cuenta Facundo, que además destaca a otros clubes de la ciudad, como 9 de Julio o Pacífico, que ya cuentan con equipos íntegramente femeninos. Un crecimiento que, según remarca el propio entrenador, es clave no solo para el futuro del club, sino también para el desarrollo del básquetbol femenino en general.

Por fuera de la cancha, hay otro pilar que sostiene todo el proceso: la familia. “La familia es fundamental, más que nada a esa edad. Que los chicos se sientan acompañados juega un rol primordial. Que tíos, padres, abuelos vengan a verlos ya sea a entrenamientos o partidos, es clave para que se sientan acompañados en esta etapa de crecimiento”. Ese acompañamiento, cierra el entrenador, muchas veces termina siendo tan importante como cualquier ejercicio dentro de la cancha.

Así arranca un recorrido que la FBB quiere sostener en el tiempo: club por club, por toda la Provincia, para mostrar el trabajo que se hace en el minibásquet, la base sobre la que se construye todo lo demás. Detrás de cada entrenamiento, de cada partido de los viernes y de cada chico o chica que se suma por primera vez a un club, hay un trabajo diario que pocas veces se ve desde afuera, pero que sostiene a todo el básquetbol de la Provincia. Ahí empieza a escribirse el futuro del básquetbol bonaerense.

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